Hoy es el último día de viaje, ya que el día y medio que me queda va a consistir en echar la mañana en Niza para irme por la tarde a París y al día siguiente esperar a que salga mi avión, así que hoy también va a ser la última actualización del blog.

Cuando empecé con esto no tenía muy claro si lo iba a actualizar o no, y al final parece que ha ganado el sí, aunque de vez en cuando se me haya ido un poco la cabeza o no haya sabido explicarme bien con algunas cosas. Normalmente no tengo pensado qué voy a escribir hasta que me siento delante del ordenador para hacer el resumen del día, así que no me lo tengáis muy en cuenta.

Me han preguntado que si el viaje ha cumplido mis expectativas (siempre he pensado que esta palabra se escribía con S en vez de X), pero lo que lo único que he podido responder ha sido que no esperaba nada de este viaje excepto de alejarme un tiempo de la rutina de siempre para poder verlo con algo de distancia e intentar averiguar cuál era el motivo de que estuviese tan harto y cansado de todo, porque no es una sensación agradable la de que todos los días te parezcan iguales o que tu primer pensamiento al despertar sea “qué me podría inventar para no tener que levantarme de la cama” y ya me había hartado de estar así.

El destino me daba bastante igual, y realmente lo del interrail era la tercera opción, por detrás de hacer el camino de Santiago (las tendinitis en las rodillas no me dejaron) o irme a Australia, opción que descarté porque cuando empecé a mirar se me iba de precio.

Al final he pasado por 16 ciudades, haciendo noche en casi todas y de visitas cortas en otras pocas, y me alegro de haber hecho un millón de fotos porque si ahora mismo me cuesta recordarlas todas no quiero pensar qué pasará dentro de un tiempo.

No vuelvo ni más alto, ni más listo ni más guapo (pues vaya mierda de viaje, ¿no?), pero por lo menos he conseguido algo, que es poner muchas cosas en su sitio y darme cuenta de que no hay más culpable que yo mismo de que todo me haya ido como hasta ahora, así que me queda un buen trabajo por delante para empezar hacer las cosas de otra manera que me hagan algo más féliz que antes.

Algunos de los retos que me he propuesto son tener más paciencia, especialmente conmigo mismo, y no desesperarme cuando algo no salga como yo quiera, que será muy a menudo y no por ello va a pasar nada. También me queda el gran y complicado reto de intentar sociabilizarme un poco, porque el carácter borde o solitario no es que me haya traído demasiadas alegrías y me ha dado miedo imaginar cómo podría acabar si sigo por ese camino. Intentaré encontrar cosas que me hagan disfrutar más del día a día aunque seguro que muchas veces no lo consiga, pero bueno, supongo que ahí está la gracia del asunto…

En fin, no me enrollo más. Muchas gracias a todos los que habéis ido siguiendo cómo iban las cosas y muchas gracias también por aguantar las chapas que os he dado de vez en cuando. Espero que después de haber leído algunas cosas no me empecéis a mirar con cara rara… Lo que queda por contar ya lo haré de viva voz cuando nos veamos.

¡Adiós!


En Niza

13Sep09

Me ha gustado Niza, aunque realmente no deja de ser un pueblo de playa bastante turístico. Es como cualquiera de los de Málaga pero en bonito, grande y caro. He visto que hasta tienen una pequeña catedral de Notre Dame que se parece mucho a la de París pero como de juguete.

El paseo marítimo es bastante largo, lo que me ha venido bien porque me he dado cuenta de que me gusta caminar cerca del agua, ya sean canales, ríos o el mar. De todas formas llega unmomento en el que la suave brisa del mediterraneo que te acompaña al pasear se convierte en el puto viento que te hace poner cara de Fary para que no se te meta la arena en los ojos, así que también me he metido por dentro de la ciudad.

No sé si os he contado que en Córdoba, en la comunidad de vecinos en la que vivía, todos los años por estas fechas hacen una fiesta de clausura. No sé si habrá sido este fin de semana o el siguiente, pero el caso es que ayerr la noche yo tuve mi particular fiesta de clausura en el puerto de Niza. Por lo visto montan una fiesta bastante grande en el puerto a estas alturas del año, y coincidió con que yo estaba por aquí. Había varios escenarios, espectáculos callejeros y acabaron con fuegos artificiales, así que la noche estuvo entretenida.

Esta mañana me he ido a patear el casco antiguo, y está bastante bien. Edicios con sus desconchones, un mercado en la calle con productos típicos… Me ha extrañado encontrarme con al menos tres tiendas en las que sólo vendían pasta fresca artesanal, de todos los tamaños, colores y variedades. No me hubiese extrañado en Italia, pero aquí me ha chocado un poco.

Después del paseo por el mercado me he encontrado con unas escaleras que subían a algún sitio, y no he podido evitar la tentación. Es una mezcla entre torre-fortaleza-castillo con unos jardines bastante grandes y un buen paseo por el que había muchas familias con críos y gente tomando cafés en la terraza que habían montado. Desde ahí hay una vista completa de Niza (ya subiré las fotos en otro momento en que la conexión vaya un poco mejor y no se corte cada minuto).

Cuando he terminado ahí me he ido al cabo de Niza, y para llegar hasta allí hay que atravesar el puerto que es donde fue la fiesta de anoche. No parecía el mismo sitio, porque estaba absolutamente todo recogido y parecía que nunca hubiese pasado nada. El cabo de Niza no está mal, pero tampoco es nada espectacular. Hay un paseo bordeando la costa en el que puedes ver a la gente en las “playas”, que ni son playas ni son nada excepto rocas y riscos en los que se pone la toalla donde se puede. Otra cosa que sí he visto en las playas (las de verdad) de aquí es que de arena fina te puedes ir olvidando, porque lo que hay son piedras grises del tamaño de melones.

La tarde la he dedicado a gestionar la vuelta a Madrid y ya está todo cerrado, aunque ha costado un poco. Con el billete de interrail sólo puedo coger dos trenes para París el día 15, uno que sale a las 17:40 y llega a las 23:15 u otro que salía a las 21:00 y llega a las 07:46, y el que me he cogido es el primero. Me han trastocado un poco los planes porque la idea era poder echar la tarde tranquilamente en París, pero en lugar de eso me va a tocar echar la mañana en Niza cargado con la mochila. Por lo menos he tenido suerte y he encontrado un hostal bastante cerca de la estación a la que llego y que tiene la recepción abierta las 24 horas, así que no voy a tener que moverme mucho.

Y para acabar la tarde en Niza, otra caminata por el paseo marítimo para que se me pegase el olor a mar, a ver si consigo no olvidarlo pronto. Mañana iré a Mónaco, que está a unos 20-25 minutos en tren, a ver cómo de mal viven los ricos y si es verdad eso de que también lloran, que no termino de creérmelo.

En fin, ese ha sido mi día de hoy…


Vaya día…

12Sep09

Acabo de llegar al albergue de Niza después de casi nueve horas de viaje, entre las que ha habido una parada de unas dos horas para cambiar de tren en Génova. Después de unas siete horas sentado aguantando a varios crios gritando como si fuese el día del juicio final y de un retraso de casi una hora, por fin he llegado y lo que me ha recibido ha sido una bonita tormenta de verano, para refrescarme un poco que me hacía falta (no hay nada como querer ser optimista :))

Creo que al margen del albergue de Frankfurt, éste ha sido el que más cerca está de la estación, lo que me viene bien por si mañana o pasado me quiero ir a ver Mónaco o cualquier otro sitio que esté cerca.

Parece que ya ha parado de llover, así que voy a salir un rato a estirar las piernas y a conocer la zona.

¡Hasta luego!


En Florencia

11Sep09

Ayer el día empezó bastante temprano, un poco antes de las siete y media de la mañana. Según me dijeron, si estabas en la cola para entrar el David de Miguel Angel sobre las ocho sólo tendría que esperar unos veinte minutos, pero que como llegase más tarde la cosa se podía alargar mucho. Como me había acostado pronto no me costó mucho, así que allí estaba y es cierto que casi no tuve que esperar.

La verdad es que es impresionante. El resto del museo en el que está tampoco es gran cosa a excepción de otras esculturas del propio Miguel Angel, la gran mayoría sin acabar, pero merece la pena sólo por ver esa escultura. Cuando entras no la ves directamente, hay que meterse en uno de los laterales que lleva a otra sala y ahí es donde está. De lejos se ve perfectamente, aunque cuando te acercas da la impresión, o a mí me la dió, de que le quedaron las manos muy grandes y un poco cabezón…

Cuando salí del museo volví al albergue, que está prácticamente en la misma calle. Ahí estuve echándole un vistazo al mapa para ver qué iba a ver primero, y empecé por el mercado central que también está muy cerca. Es como el mercado de la corredera en Córdoba pero bastante más grande, y muchos de los puestos son únicamente de productos típicos.

Uno de los puestos del mercado

Uno de los puestos del mercado

Alrededor del mercado, ya en la calle, hay otro mercadillo de los de siempre, con sus camisetas de Estuve en Florencia y esas cosas. Atravesándolo llegué a San Lorenzo, que es una de las iglesias que hay repartidas por toda la ciudad. Seguí perdiéndome por las calles hasta que llegué a la plaza del Duomo, que es donde está la catedral y que es una de las imágenes más conocidas de la ciudad por su cúpula.

Lateral de la Catedral

Lateral de la Catedral

La fachada

La fachada

Ahí había, al margen de turistas, un grupo de gente completamente vestida de blanco como si fuesen mimos pero que en vez de estarse quietos se iban acercando a la gente lanzándoles besos y pidiendo dinero. La verdad es que debe funcionar porque mucha gente les daba algo sólo para que los dejasen en paz…

A partir de ahí cerré el mapa y empecé a caminar siguiendo un poco al gentío. Pasé por la plaza de la República:

Plaza de la República

Plaza de la República

Muy cerca había otro mercado (aquí vendían sobre todo cuero y corbatas) y me extrañaron dos cosas de las que vi. La primera es que había una estatua de bronce de un jabalí que estaba completamente rodeada de gente intentando tocarle el hocico, que según entendí daba suerte:

Estatua del jabalí

Estatua del jabalí

La otra cosa que me llamó la atención fue esta otra estatua, que no sé qué signigicará. No sé, en España tenemos a la legión adorando cabras, lo mismo por aquí pasa algo parecido en versión oveja…

Oveja sorprendida

Oveja sorprendida

también llegué a la iglesia de Santa Croce, en la que estaban montando un escenario porque por la noche iba a dar un concierto una tal Patti Smith, de la que me suena el nombre pero poco más.

Plaza de Santa Croce

Plaza de Santa Croce

En esa plaza hay otra estatua de Dante, y al igual que en la de Verona no se le ve muy contento:

Mister Simpatía 1305

Mister Simpatía 1305

Fui también la la “Piazza della Segnoria”, en la que hay una réplica también en marmol del David de Miguel Angel así como otras muchas estatuas. A muchos les sonará la plaza si han visto la tercera parte de El Silencio de los Corderos, porque por uno de los balcones de esa plaza es desde donde lanzan al policía (o eso o yo estoy muy equivocado de plaza).

Piazza della Segnoria

Piazza della Segnoria

Réplica en la plaza

Réplica en la plaza

Detalle de la mano

Detalle de la mano

Me di un paseo por la rivera del río pero decidí irme a comer algo y después al albergue porque hacía bastante calor y me empezó a picar todo el cuerpo. No sé si recordáis que me quemé un poco en el paseo que me di por la playa del Lido en Venecia. Pues por si no lo sabéis, cuando estás quemado y empiezas a sudar te pica todo el cuerpo y es bastante desagradable…

Por la tarde me fui a la plaza de San Marcos, pensando que al igual que en Venecia podría estar bien, pero es mentira. No tiene nada que ver y no merece la pena, así que si venís a Florencia ya sabéis un sitio al que no ir. Como me habían recomendado ver el atardecer desde la Plaza de Miguel Angel me volví a atravesar la ciudad hasta llegar al puente de San Nicolas, y desde ahí subí una cuesta bastante larga que se llama Viale Michelangiolo y que debe ser la zona pija de la ciudad porque hay un centro deportivo con sus pistas de tenis y algún que otro hotel de los caros. Al llegar a la plaza lo que me encontré fue otra réplica del David pero esta vez en bronce, y estaba en el centro de una plaza desde la que se ve toda la ciudad.

Réplica del David en la plaza Miguel Angel

Réplica del David en la plaza Miguel Angel

Había bastante gente, muchos de ellos sentados en unas escaleras que están orientadas hacia donde se pone el sol todos con la cámara en la mano, igual que yo…

Vistas desde la plaza

Vistas desde la plaza

Vista de la ciudad

Vista de la ciudad

El puente Becchio en primera plana

El puente Vecchio en primera plana

Una vez que acabó en espectáculo fui bajando pero esta vez por el camino corto, que ya estaba bien para un día. Al llegar al albergue me encontré con unos americanos que estaban intentado hacer pasta, pero no habían caído en que en la cocina no había ningún fuego, así que miramos en internet ćomo se puede hervir la pasta en el microondas. Por lo visto se puede, y no debió salir muy mala porque se lo comieron todo. O eso o tenían mucha hambre, que también es posible…

Todas las fotos son de ayer, hoy he ido a pasar el día a Siena después de haber lavado la ropa. No he estado mucho, unas cuatro horas, primero porque tampoco da para mucho más y segundo porque con las cuestas que hay en esa ciudad se me estaban recalentando los meniscos y después del mes que llevan no está de más cuidarlos un poco, así que me habré dejado cosas sin ver pero creo que me llevo lo más importante, mañana subiré las fotos.

Ahora me voy al sobre que mañana sale el tren para Niza a las 7:55, menos mal que estoy cerca de la estación. Lo malo es que tengo que esperar un par de horas en Génova para coger el tren que me llevará hasta allí, así que al final llego sobre las cuatro de la tarde…


Algunos ya conoceréis esta imagen:

Otros seguramente no. El caso está en que si mostráis esta imagen a niños pequeños lo único que verán será nueve delfines, algo que probablemente a todos vosotros os cueste ver aunque estén ahí.

Creo que lo que me ha pasado a mí es más o menos parecido pero sin el factor porno. Me he creado una imagen de lo que se supone que son las cosas y por ahí andaba, sin poder ver mis nueve delfines. Las cosas no son sólo lo que vemos, aunque nos haga sentirnos bien ponerles una etiqueta. En el fondo creo que las cosas son lo que son, y sólo podemos decirnos qué significan para cada uno de nosotros. Si te pones otras gafas verás otra imagen. Y si le cambias el tipo de luz, verás otra completamente diferente. Que a alguien le caiga una maceta desde una ventana puede ser desde un chiste malo hasta un drama de proporciones bíblicas, y personalmente prefiero el chiste por malo que sea.

Lo que quiero es ver a mis nueve delfines en cada situación que se me presente, y aunque a veces no lo consiga haré todo lo que esté en mi mano para no olvidar que la decisión de que el vaso esté medio lleno sigue estando ahí… Si es que en el fondo soy un optimista 🙂


Ayer salí del hotel con tiempo suficiente como para disfrutar el paseo en barco hasta la estación de trenes, y de ahí cogí un tren que tardó unas dos horas veinte minutos en llegar, ya que era un regional que se paró prácticamente en todos los pueblos por los que pasamos. Cuando fuí de Berna a Venecia también pasamos por Verona, y calculé que tardamos una hora y cuarto más o menos, así que os podéis hacer una idea de lo pesado que se hizo el viaje.

Nada más llegar dejé la mochila en consigna para no tener que ir cargando con ella, y después me pasé por información turística para coger un mapa. Es curioso, pero por lo que he visto, mientras más pequeño es el sitio que visitas menos sablazos te pegan. Por ejemplo, en la mayoría de capitales por las que he pasado te cobraban por todo: ir al baño, un mapa de la ciudad, etc. Supongo que es normal porque a más gente más “daño” se le hacen a las instalaciones y hay que sacar pasta para mantenerlo.

Al salir de la estación pregunté cómo ir al centro de la ciudad, y era bastante fácil porque sólo hay que seguir el carril bici y en unos diez o quince minutos ya estás allí. Lo primero con lo que te encuentras es con esto:

Plaza Bra

Plaza Bra

Por lo que vi debe ser la plaza principal de la ciudad, y es bastante grande. Además han cortado el tráfico por la parte central de la plaza y es bastante cómodo pasear por ahí. Está llena de bares y restaruantes y tiene un pequeño parque tras el que aparece un minicoliseo que se llama “Arena”:

Arena

Arena

Subí por alguna de las calles que lo rodean y ahí empecé a perderme, así que no estoy muy seguro de donde hice la mayoría de las fotos. Encontré una tienda “típica”, aunque lo pongo entre comillas porque entré a ver lo que tenían y pegaban unos buenos palos, aparte de que no vi ninguna más por ahí:

Tienda

Tienda

Seguí andando y encontré calles bastante vacías y otras más transitadas, aunque me llamó la atención que había muchos edificios bastante cascados.

Esperando una mano de pintura

Esperando una mano de pintura

El siguiente sitio que sé ubicar es la plaza Erbe, que está muy cerca de otra plaza que se llama del Segnori. En la primera había un mercado con productos típicos y puestos de souvenirs para guiris que estaba bastante bien:

Plaza Erbe

Plaza Erbe

Desde ahí también se ve una torre con un reloj que es visible desde casi toda la ciudad:

El reloj

El reloj

En la plaza que estaba justo detrás había una estatua de Dante, que por lo que he visto no tenía cara de ser muy alegre:

Estatua de Dante

Estatua de Dante

Me gustó Verona porque, a pesar de estar bastante llena de turistas tampoco estaba masificada y se podían encontrar sitios en los que sentarse tranquilamente a comer sin tener que irse muy lejos:

Aquí comí

Aquí comí

Cuando acabé de comer seguí dando vueltas por la ciudad durante un rato hasta que llegué al río, y al mirar el mapa vi que había un teatro romano y fuí para allá. No se podía entrar pero había un paseo bastante largo que lo rodeaba mientras ibas subiendo hacia el castillo de San Pietro.

Ruinas del teatro romano

Ruinas del teatro romano

El castillo en sí no sé cómo estará porque no llegue a entrar, y tampoco vi nada que me llamase la atención excepto las vistas que había desde arriba, que se veía toda la ciudad:

Vistas desde el castillo

Vistas desde el castillo

Vistas desde el castillo

Vistas desde el castillo

En cuanto a las casas de Romeo y Julieta, según las veo en el mapa pasé por ahí seguro, pero la verdad es que no me fijé demasiado. Pero bueno, si queréis una foto de un balcón de Verona, hice ésta:

Un balcón

Un balcón

Y para terminar, una cosa extraña que encontré por ahí. Había otra parecida en la plaza Bra, pero no llamaba tanto la atención como esto:

No sé cómo llamar a esto (de frente)

No sé cómo llamar a esto (de frente)

No sé cómo llamar a esto (de lado)

No sé cómo llamar a esto (de lado)

En fin, que el día en Verona estuvo bastante completo, viendo plazas, mercados, tomando capuchinos y subiendo cuestas. Y todo en cinco horas, si es que no se puede pedir más…


Ahora que ya está llegando el final del viaje me estoy dando cuenta de que he vuelto a hacer lo mismo de siempre, que es buscarme una rutina de cómo hacer las cosas. Al principio todo eran nervios por no cagarla con el tren que cogía, ver si me iba a poder comunicar con la gente, no perderme de camino al albergue…

Ahora mismo acabo de llegar a Florencia después de haber pasado el día en Verona. Bueno, el día no, sólo cinco horas y media (el tren de ida se paraba a cada ladrillo que veía y el viaje se ha hecho eterno). El albergue no está mal, esta vez no es uno de esos inmensos con mil personas sino un negocio de tipo familiar con pocas habitaciones.

Esta vez no ha habido emoción, nervios ni nada parecido, parece que ya me he metido de lleno en esto de ir de un lado para otro y ni siquiera me ha producido un pequeño sobresalto haber llegado a Florencia, y eso que tengo muchísimas ganas de conocerla. A lo mejor es por el cansancio del día, o por el cansancio acumulado, no lo sé. Seguro que mañana me levanto con ganas de comerme la ciudad y verlo todo, que además el que me ha atendido me ha ido señalando sitio por sitio en el mapa para que no me pierda nada importante.

Lo que me preocupa es haber perdido ese componente de emoción, esos nervios por ver qué me espera y haberme vuelto a acomodar otra vez en una rutina completamente diferente a la que tenía pero rutina al fin y al cabo. Y me preocupa mucho más que lo que me pase en este viaje lo que me pueda pasar cuando vuelva a Madrid.

Este viaje ha sido, como diría un TEDAX, una explosión controlada. No lo he mandado todo a la mierda ni he quemado las naves. Me sigue esperando un trabajo (aunque no sé cómo me van a recibir después de hacer estas cosas tan extrañas, no se rieron mucho con lo de que me iba dos meses…) y me sigue esperando todo lo poco que dejé allí. Vamos, que ha sido una huida pero de mentira, una escapada en círculo en la que todo acaba donde empezó.

Sé que el cambio que estoy buscando no es externo, y que lo que en el fondo quería conseguir con este tiempo de alejarme de todo era intentar hacerme comprender que las cosas no cambian, ni lo han hecho ni lo harán nunca. El que tiene que aprender a verlas a través de otro cristal soy yo, y tengo que hacerlo de una forma en la que me permita disfrutar de mi día a día. Daría igual que lo mandase todo a la mierda y me pirase a Costa Rica a montar un chiringuito en la playa, porque llegaría un momento en el que me encontraría exactamente igual que ahora, y darme cuenta de eso, aunque para muchos esté muy claro, a mí me ha costado cientos o miles de cabezazos contra muros de cemento armado.

Y lo que más me preocupa de todo es que no sé por dónde empezar. Siempre he sido animal de costumbres y hoy me da la impresión de que empezar a ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío no va a ser cosa de un día, aunque desde luego habrá que ponerse porque me va la salud en ello…

No me hagais mucho caso esta noche, que es tarde, he dormido poco y andado mucho y de vez en cuando me dan neuras como la de hoy en la que me veo como el que tira la piedra y esconde la mano o como el que empieza algo sin estar muy seguro de poder o saber terminarlo. Lo bueno es que tan alegres pensamientos me han venido después de haber visto Verona, así que por lo menos me he dejado disfrutar de una pequeña ciudad que merece mucho la pena, mañana subiré las fotos…

Buenas noches.