Explosión controlada

09Sep09

Ahora que ya está llegando el final del viaje me estoy dando cuenta de que he vuelto a hacer lo mismo de siempre, que es buscarme una rutina de cómo hacer las cosas. Al principio todo eran nervios por no cagarla con el tren que cogía, ver si me iba a poder comunicar con la gente, no perderme de camino al albergue…

Ahora mismo acabo de llegar a Florencia después de haber pasado el día en Verona. Bueno, el día no, sólo cinco horas y media (el tren de ida se paraba a cada ladrillo que veía y el viaje se ha hecho eterno). El albergue no está mal, esta vez no es uno de esos inmensos con mil personas sino un negocio de tipo familiar con pocas habitaciones.

Esta vez no ha habido emoción, nervios ni nada parecido, parece que ya me he metido de lleno en esto de ir de un lado para otro y ni siquiera me ha producido un pequeño sobresalto haber llegado a Florencia, y eso que tengo muchísimas ganas de conocerla. A lo mejor es por el cansancio del día, o por el cansancio acumulado, no lo sé. Seguro que mañana me levanto con ganas de comerme la ciudad y verlo todo, que además el que me ha atendido me ha ido señalando sitio por sitio en el mapa para que no me pierda nada importante.

Lo que me preocupa es haber perdido ese componente de emoción, esos nervios por ver qué me espera y haberme vuelto a acomodar otra vez en una rutina completamente diferente a la que tenía pero rutina al fin y al cabo. Y me preocupa mucho más que lo que me pase en este viaje lo que me pueda pasar cuando vuelva a Madrid.

Este viaje ha sido, como diría un TEDAX, una explosión controlada. No lo he mandado todo a la mierda ni he quemado las naves. Me sigue esperando un trabajo (aunque no sé cómo me van a recibir después de hacer estas cosas tan extrañas, no se rieron mucho con lo de que me iba dos meses…) y me sigue esperando todo lo poco que dejé allí. Vamos, que ha sido una huida pero de mentira, una escapada en círculo en la que todo acaba donde empezó.

Sé que el cambio que estoy buscando no es externo, y que lo que en el fondo quería conseguir con este tiempo de alejarme de todo era intentar hacerme comprender que las cosas no cambian, ni lo han hecho ni lo harán nunca. El que tiene que aprender a verlas a través de otro cristal soy yo, y tengo que hacerlo de una forma en la que me permita disfrutar de mi día a día. Daría igual que lo mandase todo a la mierda y me pirase a Costa Rica a montar un chiringuito en la playa, porque llegaría un momento en el que me encontraría exactamente igual que ahora, y darme cuenta de eso, aunque para muchos esté muy claro, a mí me ha costado cientos o miles de cabezazos contra muros de cemento armado.

Y lo que más me preocupa de todo es que no sé por dónde empezar. Siempre he sido animal de costumbres y hoy me da la impresión de que empezar a ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío no va a ser cosa de un día, aunque desde luego habrá que ponerse porque me va la salud en ello…

No me hagais mucho caso esta noche, que es tarde, he dormido poco y andado mucho y de vez en cuando me dan neuras como la de hoy en la que me veo como el que tira la piedra y esconde la mano o como el que empieza algo sin estar muy seguro de poder o saber terminarlo. Lo bueno es que tan alegres pensamientos me han venido después de haber visto Verona, así que por lo menos me he dejado disfrutar de una pequeña ciudad que merece mucho la pena, mañana subiré las fotos…

Buenas noches.

Anuncios


4 Responses to “Explosión controlada”

  1. De lo que debes deducir que los cambios importantes son los internos, no los externos. Difícil, pero conseguible.

  2. 2 choppenhauer

    Disfruta de los últimos coletazos….Galeria de los uffizi! Entra en el palacio vechio (hay buenas vistas de la ciudad). Y coge el bus que te comenté y sube para ver las vistas de Florencia. Mejor por el día que por la noche.

  3. 3 Josef K.

    Yo sufrí una vez un cambio interno: cerca del hígado, creo, pero afortunadamente no tuvo que intervenir el cirujano.

    • 4 ztravel

      Yo una vez sufrí otro cambio interno. Me lo bautizaron como “apendicitis”. Este cambio produjo otros, como por ejemplo no poder examinarme del carnet de conducir el miércoles de esa misma semana, o verme en la extrañísima situación de estar en una camilla camino del quirófano tranquilizando a mi señor padre que estaba aún más nervioso que yo.
      Idea para un cuento: L. sufre de un tormentoso dolor en el estómago y se ve camino de un quirófano cubierto con una bata blanca.Su padre lo mira con ojos enrarecidos y enrojecidos. En ese momento, sin ningún motivo aparente y sin aviso previo, J. sufre de una dolorosísma dolencia que nunca pudo ser determinada y muere súbita pero agónicamente.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: